Blogia

Pilar Bellés Pitarch: Enseñar y aprender, un juego que no acaba nunca... un cuento... una ocasión.

¡YA DUERMO SOLO! ¡YA SOY MAYOR!

¡YA DUERMO SOLO! ¡YA SOY MAYOR!

Se ha escrito mucho sobre cómo enseñar a los niños a dormir solos. Yo sólo añadiré que cada familia, cada niño o cada niña tienen algo de especial que los hace diferentes de la mayoría... cada pequeño o pequeña necesitará una historia diferente para dar ese paso... la que sigue podría ser una de ellas.

 

Desde que era bebé, la mamá siempre dormía a su pequeño en brazos. Luego los metía en su cunita. Cuando lo notaba  nervioso pensaba estará soñando y le daba la mano para que se tranquilizara. El problema llegó cuando la cuna se le quedó pequeña y el niño se tuvo que ir a la cama.

La mamá le contaba un cuento.

-              No te vayas -  le decía el niño -  dame la mano para dormirme.

-              Vale, pero luego te quedarás tranquilo durmiendo durante toda la noche.

El niño se quedaba dormido (o fingiendo estar dormido). En cuanto el papá y la mamá se metían en la cama y empezaban a conciliar el sueño oían unos pasos, notaban  unas pisadas encima y el sentían a pequeño que ocupaba el hueco que quedaba en medio de la cama entre ambos.

-              ¡Oh no! ¿Qué haces aquí? -  preguntaba el papá.

-              Tengo miedo. Sólo esta noche, por favor....

No importaba a qué hora se acostara el niño ni a qué hora se acostaban ellos. Estaba cronometrado: a los quince minutos de meterse los padres a la cama, el niño se presentaba allí... como los pillaba al primer sueño, les cogía pereza de hacerlo volver y el muy pillín se quedaba toda la noche....

Llegó el verano. En aquella ciudad hacía un calor sofocante y había que dormir destapados. A los quince minutos de acostarse se presentó el niño y se metió en el hueco del centro. La cama estaba mojada de tanto sudar. El niño, muy agobiado, diez minutos después se fue a su cama donde no había tanta gente y se estaba fresquito... durmió toda la noche como un rey, se dio la vuelta todas las veces que quiso y no tuvo que aguantar los susurros de la respiración de nadie... fue la mejor noche desde hacía mucho tiempo. Al día siguiente:

-              Mamá, he dormido toda la noche fresquito, cómodo y sin  aguantar los ronquidos de papá-  dijo el niño al salir de su habitación.

-              Papá no ronca.... – dijo su padre.

-              Sí que lo haces.... – dijo su madre.

El niño interrumpió, tenía algo importante que decirles a sus padres:

-              He decidido que ya no volveré más a vuestra cama.... se está  superincómodo. En cambio en la mía... no había dormido nunca tan a gusto.

-              No tenías miedo... – se le escapó a mamá.

-              ¿Qué? – dijo el niño sorprendido. – Eso es una tontería.

-              Nuestro hijo ya es mayor – dijo la mamá.

-              Sí, me temo que sí – dijo papá.

El niño salió corriendo por el pasillo saltando de alegría:

-      ¡Ya soy mayor!  ¡Ya soy mayooooooor!...

Así fue como el niño se dio cuenta que dormir solo era la mejor opción, no sólo porque se lo decían los papás sino porque él mismo lo había comprobado... las cosas si no se prueban, no se saben.

De todas maneras, el gusanillo de meterse en la cama de sus padres y darse unos abrazos colectivos toda la familia siguió picándole. Llegaron a un acuerdo: los sábados y domingos que los tres tenían fiesta, a las ocho de la mañana, que se estaba más fresquito, podría meterse en la cama de sus papás y jugar los tres hasta cansarse...estos juegos en familia los recordaría el niño durante toda su vida.... se lo pasaba en grande.

UNA AVENTURA A L'HIPERMERCAT

UNA AVENTURA A L'HIPERMERCAT

Sempre es poden crear històries amb situacions quotidianes en les quals els nostres xicotets i xicotetes se senten identificats. L’avantatge de crear una història és que té eixe puntet d’emoció que ens fa somiar... en una vesprada de compres normal, els menuts i menudes s’avorrixen, però quan s’inventen una història, pot passar de tot...

 

La mamà se’n va anar de compres a l’hipermercat. Com  que no li agradava anar sola, va demanar a la iaia i a la xicoteta Maria que l’acompanyaren.

-              Em deixaràs pujar al carro de la compra?  -  va preguntar Maria. – Anirem a veure els joguets?

-              Jo vull anar a vore les plantes i els perfums -  va dir la iaia.

-              I jo la roba... – va dir la mamà.

-              Tracte fet! -  va dir la iaia -. Potser després aniriem a sopar al bufet.

Després de mirar cadascuna la zona on volia explorar, van anar a comprar el menjar. Primer van anar a la secció fruita i verdura on van comprar: pomes, plàtans, encisam... (els xiquets diuen més coses). Desprès van anar als lactis. Van agarrar iogurts desnatats, iogurts naturals, llet condensada... (intervenen els xiquets i les xiquetes). Després anaren a la carn i comprarem pollastre, costella de porc, vedella... També anaren al peix i compraren calamars, truites, gambes... A la zona de pasta compraren arròs, fideus, sopa... (Després de repassar tots els tipus d’aliments amb la intervenció dels xiquets i xiquetes, l’educador torna a agarrar el fil de la història i introdueix l’aventura).

Quan ja eixien per anar a pagar la xicoteta Maria va trobar un ninotet preciós tirat a terra. Pareixia un minijoguet dels que eixen als ous Kinder.

-              Mira, iaia. M’he trobat una sorpresa!-  va dir Maria.

-              Serà d’un xiquet que l’ha perdut – va dir la mamà.

-              Ara és meu. L’he trobat jo – va dir Maria amb il.lusió.

Maria es va posar a jugar a la cadira del carro amb el ninotet nou.  A la fila de pagar, davant d’ells hi havia una parella amb un xiquet menut plorant que no parava d’estirar de l’abric de sa mare.

-              Què li passa a este xiquet tant guapo? – va dir-li la mamà de Maria.

-              He perdut el joguet de l’ou kinder – va contestar el xiquet.

La mamà va mirar a Maria. Maria li va fer amb el cap que nooooo.

-              Per favor, Maria.... – va dir la mamà.

-              Està béeeeeee! -  va contestar Maria.

Maria va baixar del carro de la compra, es va arrimar al xiquet i li va donar el joguet que s’havia trobat.

-              Gràcies. On l’has trobat? – va dir el xiquet.

-              A unes passes d’ací, a terra.

La iaia va intervenir:

-              Només paguem, anirem a sopar al  bufet. Hi ha jocs de xiquets. Invito jo.

La mamà de l’altre xiquet li va dir al seu marit:

-              Nosaltres també podríem anar, no?

El marit va fer amb el cap que sí. Els dos xiquets van quedar als jocs infantils.

En acabar de sopar Maria i el seu nou amic van anar al tobogan, a les boles als bota-bota ... (els xiquets i les xiquetes diuen més jocs infantils). S’ho van passar d’allò més bé. En tornar a casa, Maria es va quedar dormida al cotxe. Estava rendida.

 

¡MENUDO EMPASTRE! ¿QUÉ HACEMOS AHORA?

¡MENUDO EMPASTRE!  ¿QUÉ HACEMOS AHORA?

La plastilina y las pinturas les encantan a los niños. Se lo pasan en grande experimentando.  Detrás de su ilusión quedan descuidos de gotas de pintura en la ropa, muebles manchados, pinceles pegados por no limpiarlos bien... no dejemos que nuestra preocupación por el orden y la disciplina les amargue la diversión del momento... aunque, jamás podemos descuidar el orden ni la disciplina... ¿Cómo lo hacemos?... Podemos probar con historias como ésta... en este caso podemos dejar que los niños y niñas intervengan en detalles puntuales pero hemos de tener cuidado que no nos cambien el final... se cargarían la historia.

 

Los dos hermanos tenían los juguetes guardados  en carritos de varias bandejas con ruedas. Cada uno estaba etiquetado: dinosaurios, coches, puzzles, pinturas y, desde hacía una semana, plastilina.

Algunos días, mientras el mayor hacía los deberes, papá dejaba al pequeño pintar con los pinceles. Luego limpiaban entre todos. De esta manera, el mayor trabajaba tranquilo.

Un día el mayor tenía varios exámenes y mucho que estudiar. El pequeño convenció a los papás que le dejaran la plastilina mientras el mayor estudiaba tranquilo. Todo fue tranquilidad aquella tarde, pero al día siguiente:

-              ¡Menudo empastre! – dijo la mamá al entrar al comedor - ¿Quién ha empastrado la plastilina por los muebles del comedor?

-              ¿Qué hacemos ahora? -  dijo el papá.

-              Castigar a mi hermano – dijo el mayor.

-              Ha sido la plastilina... – dijo el pequeño.

-              Está bien, castigaremos a la plastilina – dijo la mamá. – Plastilina, quedas castigada un mes sin salir de tu caja.

Toda la familia se pasó una tarde entera rascando, frotando y sacándoles brillo a los muebles del comedor, el pequeño también.

Llegó Carnaval. Fueron a comprar disfraces. El pequeño se encaprichó de una máscara pero era muy cara y no quisieron comprársela. Estaba disgustado. Al llegar a casa...

-              Si quieres, juntos podemos hacer una de plastilina -  dijo el papá.

La plastilina, ignorada durante mucho tiempo,  estaba dura y difícil de manejar. El papá con insistencia acabó la máscara. El niño hizo un balón.

Al día siguiente dedicaron media hora más a jugar juntos a plastilina papá hizo una cesta y él unas frutas (dejamos que los niños intervengan e imaginen que harían con plastilina tanto sus padres como ellos). Otro día.... otro más...  (aquí pueden intervenir en el cuento los niños que lo deseen).

En aquella casa  los niños disfrutaron de lo lindo con pinturas y plastilina casi a diario. Siempre cumpliendo las normas y en presencia de los padres que pasaron  momentos inolvidables junto a sus hijos.

TOT ÉS QÜESTIÓ DE PARLAR-HO...

TOT ÉS QÜESTIÓ DE PARLAR-HO...

El  diàleg com a manera de solucionar els problemes és difícil d’aconseguir, especialment quan hi ha opinions enfrontades o hi ha persones que no s’atrevixen  a expressar la seva opinió per por. Històries com la que segueix poden ajudar a suavitzar la situació, a reflexionar sobre ella, inclús, a buscar-li una solució ... posant-ho tot en forma de conte.

 

La mamà estava trista i preocupada: l’hora de menjar, l’hora que es reunia tota la família, sempre hi havia discussions pel menjar.

El dia que hi havia llentilles, el papà estava molt content però a la filleta xicoteta no li agradaven... només picava les patates i es bevia el caldet:

-              Altra vegada llentilles? – deia la xiqueta amb ràbia. – Per a què en fas si saps que no m’agraden?

-              A mi, sí....  t’aguantes....  – deia el papà burlant-se.

-              Mamà, el papà es burla...

-              Voleu parar els dos !

El dia que hi havia arròs la xiqueta estava encantada, s’acabava tot el plat però el papà no podia amb ell:

-              Altra vegada arròs? – deia el papà amb ràbia.

-              Que bo! -  deia la xiqueta amb alegria.

L’ assumpte era preocupant. El que agradava a la xiqueta no agradava al papà i al contrari. Un dia va hi haver un oblit i a la mamà li va eixir un dinar un  poc accidentat. Mamà es va quedar curta de llentilles i va haver d’afegir-li un grapat d’arròs per acabar de fer el dinar. Casualment, aquell dia no havien esmorzat cap del dos ni el papà ni la filleta...

-              Llentilles! -  va dir el papà. – Què bones!

-              Arròs! – va dir la filleta. -  Què bo!

-              A partir d’ara menjarem llentilles amb arròs i estarem tots contents. Val mamà? – va dir la xicoteta.

-              Què tal si a partir d’ara hem dieu clarament les coses que us agraden i les que no... parlant arribem a un  acord i deixeu de discutir? – va dir la mamà.

-              D’acord – va dir el papà.

-              Ara vinc! – va dir la xicoteta.

-              On vas?

-              A fer una cosa important – va dir mentre corria cap a la seva habitació.

Al cap d’uns moment, la xicoteta va tornar amb un dibuix de la família abraçant-se.

Els va parèixer la millor idea del món.

MAMÁ, ES MAYOR Y NO COGE BIEN LA CUCHARA...

MAMÁ, ES MAYOR Y NO COGE BIEN LA CUCHARA...

Los niños no aprenden solos a comer usando los cubiertos, el primero de todos es la cuchara y es el que más les cuesta. Hay que repetirles los mismo todos los días durante mucho tiempo... ¿Qué tal si hacemos la tarea más fácil con una historia? Hay que introducir en ella detalles del niño / niña / niños que escuchan , hacer que se sientan protagonistas.... seguro que los niños quieren entrar en ella... cambiar el final... ¡Quién sabe!...

 

La osa blanca tenía un pequeño osito que era muy cariñoso, muy juguetón y le daba muchos besos a su mamá. Cada día al comerse el yogur, mamá osa tenía que recordarle que cogiera bien la cuchara:

-              Coges la cuchara como si fuese  una espada, cariño. Mira, se hace así – mamá cogía la cuchara correctamente y  se la ponía en la posición correcta. -  Sólo se coge con los dos primeros dedos....

-              Vale – decía el niño distraído.

-              ¿Te acordarás?  ¿Mañana lo harás bien?

-              Síiiiiii, mamá.

Al día siguiente volvía a ocurrir lo mismo. El niño no lo hacía a propósito pero, cuando se daba cuenta... ya tenía cogida la cuchara como si fuese una espada...

Un domingo el papá oso, la mamá osa y el pequeño osito fueron a comer a un restaurante muy elegante. La mamá no dejaba de pensar espero que hoy coja bien la cuchara, que el niño coja bien la cuchara, por favor... Estaban sentados a la mesa esperando que les sirvieran cuando...

-              Mamá, mamá, ¿has visto ése?

-              ¿Ése qué? – dijo la mamá sorprendida, el niño había interrumpido sus pensamientos.

-              El niño de la otra mesa, mamá. -  dijo el pequeño osito mirando al hijo de otra pareja, mucho mayor que él,  que estaban comiendo a la mesa de al lado.

-              ¿Qué le pasa?

-              Que es mayor y... no sabe coger bien la cuchara... la coge como si fuera una espada.

En eso que oyeron a la mamá del niño grande que le decía unas palabras que habían oído antes:

-              Mira, cariño, se hace así – la mamá cogía la cuchara correctamente. – Sólo se hace con los dos primeros dedos...

El papá oso y la mamá osa se miraron e instintivamente echaron a reír. El osito no comprendía por qué se reían. El se puso un poco triste pero no dijo nada.

Durante la comida hablaron poco. El que menos habló fue el pequeño oso, estaba demasiado ocupado en coger los cubiertos correctamente, especialmente la cuchara:  No quiero hacer el ridículo como el de la mesa de al lado, pensaba.

En casa continuó igual. Casi no hablaba mientras comía, tenía que concentrarse en coger bien la cuchara. Cada día le recordaba a su madre:

-              Mira mamá -  le mostraba la cuchara cogida correctamente.-  Yo sí que sé coger bien la cuchara.  Ves mamá.

-              Estoy muy orgullosa de ti.

El osito le daba un beso a su mamá y ésta lo abrazaba.

ANIT JO VAIG SOMIAR AMB.... EL REI LLEÓ.

ANIT JO VAIG SOMIAR AMB.... EL REI LLEÓ.

Hi  ha temporades que els nostres menuts i menudes s’identifiquen amb un personatge de pel.lícula (El rei lleó és només un exemple), senten la necessitat de veure’l cada dia, repeteixen les seves frases... és el moment d’iniciar-los a crear les seves primeres històries. Un altre moment ideal per a crear un conte com el que segueix és després de veure una pel.lícula...

 

El papà, la mamà i el xiquet anaven de viatge per la selva amb un vehicle tot terreny. Es va sentir un colp: Què ha passat? Es preguntà el xicotet. Va mirar al seu voltant, estava rodejat d’uns braços forts i peluts... era  el rei lleó.

-              Ací jo sóc el rei -  va dir el rei lleó.

-              A ma casa jo també... no hi ha res que papà i mamà no farien per mi... m’estimen moltíssim... – va dir el xiquet.

-              Conta’m coses de la teva família – va dir el rei lleó -.  Si vols, entraràs a la meva cova i coneixeràs a la meva...

Van entrar a la cova. Era molt més gran que a la pel.lícula. El rei lleó va abraçar al xicotet perquè s’assecara. La seva esposa li va portar uns plàtans per a menjar i li va preparar  un llit per a dormir. Abans d'adormir-se va jugar amb la filleta  del rei. Però els dos van haver de deixar de jugar i dormir quan la mamà va dir-ho.

-              Prou de jocs per avui. A dormir....

L’endemà el xiquet es va despertar en el seu propi llit. La seva mamà estava al seu costat. El papà estava preparant el desdejuni.

-              Estava a la cova del rei lleó  - va dir el xiquet.

-              Vam veure la pel.lícula ahir, recordes?

Tot havia sigut un somni.

LA GRÚA

LA GRÚA

 

Las enormes grúas y los grandes pesos que levantan atraen a los más pequeños. ¿Quién no tiene o ha tenido una obra cerca de casa o en su camino hacia la escuela? Podemos comenzar un cuento, como el que sigue, sobre gruas y dejar que ellos y ellas continúen...además de desarrollar su creatividad, el cuento que surge seguro que no tiene desperdicio...

 

Había una vez un niño que tenía obras  en su calle.  Cada mañana, mientras su madre lo llevaba a la guardería sentado en su sillita de paseo sentía una inmensa emoción al acercarse a la grúa, la hormigonera, los camiones... eran mucho  más grandes que los que tenía en casa. Se quedaba mirándolos desde que salían de casa hasta que doblaban la esquina.

En la guardería sus juegos favoritos eran los de maquinaria de construcción y todos se peleaban por una grúa gigante que había.

Para fiestas vino la feria y la abuela fue con el niño para que se eligiera un juguete.

-              Quiero una grúa, una hormigonera y un camión.

Al final tuvo que elegir. Como ya tenía varios camiones y una hormigonera pequeñita, eligió una grúa. No era tan grande como la de la guardería pero, para jugar,  le serviría.

La siguiente Navidad Papá Noel le trajo una grúa gigante... con la que jugó muchísimo en un rincón de su salón mientras miraba les obras por la ventana. Durante mucho tiempo, su grúa fue su juguete favorito.

UN XIQUET QUE NO VOLIA MENJAR DE TOT

UN XIQUET QUE NO VOLIA MENJAR DE TOT

Menjar de tot i només a les menjades pot ser una meravella o un continu malson segons persones. Us he de dir, que contar-los una història cada dia, és una forma agradable d’intentar-ho...

 

Hi havia una vegada un xiquet que només pegava dues cullerades per menjada. Provava el primer plat: No m’agrada. Provava el segon:  No m’agrada. Quan arribava la fruita, tancava la boca i no hi havia manera de introduir-li-la. A l’hora d’esmorzar i berenar, en canvi,  volia molta llet, coca, magdalenes, galletes...i, si la mare es descuidava, li buidava l’armari de les llepolies.

Un dia es va posar malalt de la panxa. El van portar al metge. Li va fer un tractament  i li va prescriure com a solució al seu problema: Si no vol menjar de tot, el deixeu  un dia sense menjar.

-              Preferisc quedar-me un dia sense menjar a menjar de tot... – va dir el xiquet orgullós mentre la família desdejunava.

A l’hora d’esmorzar va anar a buscar la llet, la coca, les magdalenes i les galletes... no hi havia. Va anar a l’armari de les llepolies.... estava buit.... l’havia buidat el dia anterior. Es va fer l’hora de dinar: hi havia patata, verdura i trossets de pernil.

-       Vols patata, verdura i pernil?

-       Només pernil  -  va contestar ell.

-       Ni, pensar-ho. Si no menges de tot, no menges.

-       No, gràcies. Preferix quedar-me sense dinar.

-       Un poc de fruita?

-       No, gràcies.

Per a sopar hi havia ensalada i peix.

-              Tinc molta fam... si hem deixes sopar, et prometo menjar-me tot el que em poses al plat – li va dir a sa mare.

-              Val, comença per l’ensalada.

Bevent molta aigua i forçant-se un poquet, va aconseguir menjar-se mig plat d’ensalada i un poquet de peix.  Com a premi per l’esforç que havia fet li van donar un flam de postres.

A partir d’aquell dia el xiquet va fer el possible per complir la seva paraula... pegava sis cullerades de tot el que li posaven al plat ... va canviar les galletes i les madalenes per un entrepà xicotet...i, va avorrir les llepolies.

UN OSITO MUY RÁPIDO Y UNA TORTUGUITA MUY LENTA

UN OSITO MUY RÁPIDO Y UNA TORTUGUITA MUY LENTA

Cada niño o niña tiene un ritmo de trabajo: unos son muy rápidos; otros, lentos; otros, no acaban nunca.... no debemos impacientarnos... historias como la que sigue  contribuirán a que los rápidos ayuden a los lentos  y aprendan mientras lo hacen... todos y todas vamos a disfrutar en el proceso.

 

Un osito tenía un parque al lado de casa. Se le ocurrió ir a casa de la tortuga a invitarla a jugar un rato al parque.

La tortuguita tardó media hora en bajar las escaleras después de decirle  que sí. Otros diez minutos en  despedirse de su madre y salir a la calle... el oso,  que corría muy rápido y era muy ágil, empezaba a ponerse nervioso. Tuvo una idea. Mientras la tortuga acababa de despedirse de su madre y salir a la calle....

-              Un minuto, he encontrado una solución para llegar pronto al parque... – dijo el osito antes de salir corriendo.

Al cabo de un minuto, volvió con la silla de paseo que su mamá usaba de pequeño cuando él se cansaba. La  tortuga agradeció mucho el detalle y subió en seguida.

-              ¡Esto mola! – gritó la tortuga emocionada al verse corriendo sobre ruedas -. Directo al parque, marchando...

En el parque había otros pequeños  y pequeñas con los que jugaron toda la tarde. La tortuguita pudo subir a los columpios, al castillo, al tobogán.... gracias a la ayuda de sus compañeros y compañeras que se lo pasaron en grande ayudándola... jugaban a ser papás y mamás...

Quedaron para jugar al día siguiente, al otro... y muchos más... hasta que la tortuguita aprendió a hacer las cosas más rápido y no necesitó la ayuda. Cuando esto ocurrió, no le dieron importancia... ellos siguieron jugando y pasándolo bien juntos durante muchos años.

LA GALLINA QUE NO TENIA CRESTA

LA GALLINA QUE NO TENIA CRESTA

Com podem explicar als nostres menuts i menudes que uns creixen i altres no?... i el fet que uns puguen llegir i altres no fins que no tenen quasi sis anys?... amb històries com la que segueix no solucionarem el problema (cadascú madura segons el seu ritme) però si que farem que els nostres xicotets deixen de donar-li importància a una cosa que no la té... anem a provar...

 

Hi havia una gallina molt bonica i simpàtica, molt xerradora que li encantava jugar amb els seus amics i amigues. Un dia es va sorprendre perquè li van preguntar sobre la cresta.

-              Eres gall o gallina?

-              No ho sé....encara no m’ha eixit la cresta... per què...? – va contestar la gallina confosa...

-              Perquè els galls tenen la cresta gran, les gallines la tenen  menuda... i tu.... això no pot ser normal...

Tantes coses li van dir que es va desesperar. Cada dia es mirava a l’espill... encara no eixia la cresta...  Al cap d’una setmana, va anar a una ortopèdia a que li’n feren una de goma i se la va apegar damunt del cap... van deixar de molestar-la ... va oblidar el problema.

Temps després li va créixer la cresta de veritat i va fer pujar la de goma.... li va quedar una crestota.

-              Vaja crestota que tens... pareixes un gall... – va sentir que deien.

Últimament ja no feia cas dels comentaris.   Tot va acabar un dia de vent. Una bufada de vent li va arrancar la cresta de goma. Per fi va comprendre que era una gallina completament normal que havia crescut més tard... la va convèncer el seu aspecte. Tot havia segut qüestió de temps...

UN DÍA A LA FERIA

UN DÍA A LA FERIA

La magia de la feria, su música, sus monstruos, sus atracciones de riesgo son una aventura para pasar un día agradable toda la familia... Normalmente lo pasan bien niños y mayores. Pero, y... si un niño tuviese miedo. ¿Qué haríamos?... el propósito de la historia que sigue no es inculcar miedo sino lo contrario. Seguro que muchos niños han ido a la feria o habrán oído hablar de ella... tendrán algo que contar...

 

Era domingo. Había venido la feria. Toda la familia se fueron a  pasar la tarde a la feria. El papá quería subir a la barca y a la montaña rusa. La mamá quería entrar al tren del terror y subir a la noria. La hija mayor de diez años, subiría con su madre mientras papá se ocupaba del resto de la familia. El hijo que seguía, de nueve, acompañaría a su padre y, a cambio, luego papá subiría con él a las atracciones infantiles (al niño le hacía ilusión subir con su padre). Finalmente, el pequeño de cuatro años se asustó con tanto estruendo.

-  ¡Vámonos a casa! ¡Tengo miedo! ¡Bracito!....

-   Y ahora.... ¿qué hacemos? -  dijo la mamá mientras lo cogía en brazos.

-   Tengo una idea – dijo el niño de nueve años -. Vamos a las colchonetas. Allí no hay ruido y, además, hay un tobogán que alucinas...

El hermano mayor cogió al pequeño en brazos. El pequeño dejó de llorar. Fueron a la colchoneta de mayores. Los dos hermanos se lanzaron por el tobogán y alucinaron, pero, con tan mala suerte, que al pequeño se le cayó uno de mayor encima y... a llorar otra vez.

Por fin llevaron al pequeño a la colchoneta de los pequeños. Allí no tuvo miedo, saltó, brincó, pasó por dentro de los agujeros, tiró bolas, bajó por un tobogán pequeño... Mientras la familia se fueron turnando para subir a sus atracciones favoritas y vigilar, por turnos, al pequeño.

Fue una gran tarde. De vuelta a casa, los tres hermanos se quedaron dormidos en el coche. El año siguiente, volverían.

LES MANCANES

LES MANCANES

Les anècdotes dels xiquets i xiquetes quan comencen a parlar i s’equivoquen solen ser molt divertides. Ja de grans, els agrada que el pare i la mare els les conten  una i altra vegada... inclús, els agrada contar-les a ells o elles recordant aquells moments inoblidables...

 

Mentre esperava l’arribada dels pares que estaven treballant, el  xicotet Miguel anava amb la iaia totes les tardes al parc a menjar-se el berenar i jugar amb els gronxadors, el puja i baixa, el castell, els cavallets... juntament amb els altres xiquets i xiquetes que també els portaven les iaies o les mares que no treballaven.

 Miguel al.lucinava amb els jocs del parc, especialment amb els gronxadors.

-              Iaia, penta.

La iaia sabia que això volia dir que havia d’espentar-lo.

-              La iaia espenta a Miguel.

-              La iaia penta a Miguel.

L’altra cosa que emocionava especialment a Miguel en aquelles hores de parc, era el so de les campanes que ell veia grans i majestuoses dominant el campanar juntament amb un rellotge enorme que marcava l’hora. Miguel parava el joc y les mirava:

-              Mancanes, iaia....

-              Campanes... Miguel, campanes.... toquen les cinc i mitja... prompte vindrà mamà.

-              Vull anar a les mancanes, iaia.

-               El dia del patró es permet visitar el campanar. Els diré al papà i a la mamà que et porten.

En arribar les festes, el papà, la mamà i Miguel van eixir a passejar molt mudats i arreglats com tocava per l’ocasió. Es van trobar amb uns coneguts que portaven una xiqueta més gran, Maria.

-              On aneu?

-              A visitar el campanar – van dir els coneguts. - Se’n veniu?

-              Hi ha cent catorze escales estretes i empinades, Miguel és molt menut... – va dir la mare.

-              Pujar a les mancanes... Vull pujar a les mancanes... – va dir Miguel.

-              Si puges sol, sense pujar-te al bracet, et deixarem pujar – va dir el pare. – Podràs agarrar-te de la mà amb  Maria.

Abans que acabara de dir-ho,  Miguel i Maria ja estaven corrent a la fila per a pujar al campanar.

Aquell va ser un dia dels més emocionants en les seves vides. Van arribar on estaven les campanes: dues grans, dues mitjanes i una de més menuda. Segons el guia, van saber que tocaven electrònicament i cada campana sonava amb una nota musical diferent. Mentre les miraven, va sonar un quart de dotze (una campanada) i van veure com funcionaven i la seva connexió amb el rellotge del campanar que estava més amunt. Va ressonar tot.

-              Sort que només ha segut una campanada -  va dir papà.

Miguel i Maria agarrats de la mà, miraven al.lucinats la complexa maquinària de ferros que entraven i eixien per darrere del rellotge.

-              Campanes -  va dir Maria mirant-les per totes parts.

-              ¡Campanes!-  va dir Miguel.

En veure a la iaia li va dir Miguel.

-              Ja he vist les campanes.... hem pujat dalt del campanar....

-              ¡Campanes! ¡Per fi ho has dit bé!

LA JIRAFA Y EL DÁLMATA

LA JIRAFA Y EL DÁLMATA

Estamos en una sociedad multicultural. Todos pensamos que nuestra forma de vivir y nuestra cultura son las mejores... pero,  ¿nos hemos molestado en conocer  las otras culturas?... con cuentos como éste podemos tocar el punto sensible... no se puede criticar lo que no se conoce... no por ser diferente tiene que ser malo....

 

En una zona de un gran bosque sólo habitaban jirafas. Tenían de todo lo que necesitaban  las jirafas adultas: comida, tranquilidad, familia....había, sin embargo  una jirafa pequeñita que se aburría, no tenía con quien jugar. Un día salió del bosque en busca de aventuras...ya encontraré otras jirafitas que necesiten jugar.

Llegó a una granja donde fue sorprendida por un perro cachorro de dálmata que en su vida había visto otro animal salvo perros y cerdos.

-              ¡Qué perra más rara! – murmuró el perro.

-              ¡Qué jirafa más fea! ¡No tiene ni cuello!- dijo la jirafa.

-              Mi granja tiene el techo bajo y no caben animales con el cuello tan largo...- dijo el perro.

-              ¡Ah! -  dijo la jirafa. ¿Vives en una granja?  Entonces, ¿tú no eres una jirafa como yo?

-              Claro que no – contestó el perro tajante -. Soy un perro dálmata. ¿No has visto mis manchas?... como el de la película... vivo en una granja donde sólo hay perros y cerdos... nunca he salido de aquí, me da miedo....

-              Lo mismo me pasa a mí. Hasta hoy no había salido de mi zona del bosque donde sólo había jirafas... no me importaría visitar una granja.

Habían dado el primer paso, hablarse. Lo que siguió fue más fácil. El dálmata invitó a la jirafa a su granja... A la jirafa le encantó.

Al día siguiente, el dálmata se animó a salir de la granja y fue a visitar la zona del bosque donde vivían las jirafas.

Poco a poco dejaron de encontrarse diferentes. En realidad,  dejó de importarles ser diferentes ya que lo pasaban muy bien juntos jugando cada día.

 

Después de contarles esta historia hemos de animar a nuestros pequeños a crear sus propias historias sobre este tema tan actual. Les daremos muchos dibujos de animales para que cada niño o niña elija dos y cree su propia historia.

EL XIQUET QUE NO VOLIA BAIXAR DELS GRONXADORS

EL XIQUET QUE NO VOLIA BAIXAR DELS GRONXADORS

El compartir les coses i la col.laboració de tots els membres de la família en cuidar i educar els xiquets i xiquetes és necessari que siguen temes de moltes històries. Als nostres menuts i menudes els agrada parlar de les seves aventures a casa dels iaios i dels seus jocs en el parc i, de segur, que brollaran de les seves imaginacions vàries histories com la que segueix

Una vegada hi havia un xiquet de uns dos anys que era molt cabut. No volia baixar dels gronxadors del parc. De matí, quan el iaio se n’anava a comprar el pa...  iaio gronxa.... el iaio el portava una hora. En acabar de fer la migdiada... iaia gronxa.... la iaia el portava una altra hora. El mateix passava amb la mare quan venia de treballar... mamà gronxa... I amb son pare quan veia un poc més tard....papà gronxa... Així era com el xiquet és passava quasi tot el dia gronxant-se al parc. Només baixava del gronxador si li prometien que hi tornarien.

Malgrat les promeses i la bona voluntat de tots, va hi haver una setmana  plovent tots els dies, una tempesta d’estiu i, ni amb paraigües, es podia anar perquè estava tot entollat i relliscaven els ferros dels gronxadors, del castell, del puja i baixa i del tobogan...

No hi va haver més remei que quedar-se a casa. Estava cansat de jugar sempre amb els mateixos joguets. Curiosament, al xiquet dels veïns, que tenia un any més, li passava el mateix. Cap dels dos estava disposat a compartir joguets, ni a tolerar que altres xiquets tocaren les seves coses ni  ocuparen el seu espai. En canvi, a tots dos els  abellien els joguets d’ altres. Quan ja portaven tres dies avorrits i tancats a casa, el xiquet més gran va anar a casa del veí disposat a compartir però amb certes condicions:

 

-              Està bé. Podem jugar junts. Li deixaré els meus joguet sempre que no me’ls trenque, que no me’ls  perda i m’ajude a recollir-los després – li va dir el gran a la iaia que cuidava al xicotet.

-              Jo me.- Va dir el xicotet a sa iaia,  referint-se a que ell també volia el mateix.

 

D’aqueixa manera van passar tots dos una setmana bonica i distreta compartint joguets. I així van continuar, jugant junts i compartint-ho tot fins que van ser grans.

Anaven al parc una o dues vegades a la setmana, quasi sempre junts pujaven als gronxadors i a altres jocs. Van descobrir que el joc compartit era molt més divertit.

 

UNA VACA MUY ATREVIDA

UNA VACA MUY ATREVIDA

Los animales siempre son una fuente de inspiración para que los niños pequeños se inventen multitud de historias o hagan cantidad de actividades. Estimulan su fantasía y su imaginación. Después de una visita a una granja-escuela, podríamos inventarnos cuentos como el que sigue. Pondremos los animales que vieron y, si puede ser, el nombre real de la vaca.

 

El papá, la mamá y el niño tenían una granja con pollitos, gallinas, conejos,  cerdos y una vaca, Margarita. La vaca Margarita daba una leche muy rica y era muiy cariñosa. Tanto, que casi nunca le negaban ningún capricho. Un día la vaca le dijo a papá:

-              Quiero ir a comer hierba a la montaña.

-              No tengo tiempo de llevarte, yo tengo trabajo y mamá también. Además,  es peligroso cruzar la carretera -  dijo papá.

-              La puedo llevar yo – dijo el niño.

Al principio el papá no le pareció buena idea. Pero, tanto le  insistieron que les dejó.

-              A las ocho en casa. Cuidado con los coches que pasan.

La vaca y el niño comenzaron a corretear por el prado y, se emocionaron tanto, se sintieron tan felices que ya no podían parar de correr... De pronto, un frenazo..... , un conductor muy enfadado.

-     ¡Qué vergüenza, niños y animales sueltos!... Menos mal que el coche no tiene nada. Tú, ¿estás bien?

-              Yo sí, pero la vaca... – dijo el niño llorando.

-              Ya se apañará. Yo no la he tocado. Se ha caído sola. Será mejor que te vayas a tu casa. Me voy... tengo prisa.

El chiquillo se pasó mucho tiempo llorando, abrazado a su vaca Margarita. Se hizo la hora de volver y tuvo que irse sin ella ya que parecía estar muerta. Llorando, contó lo sucedido a sus padres. Muy tristes decidieron ir a buscarla.

No se habían dado cuenta de que llovía. Con la lluvia, la vaca, que sólo se había desmayado del susto, se había despertado y había vuelto a casa sana y salva.

Todos dejaron de llorar y  se abrazaron a la vaca. Ella formaba parte de la familia. Desde aquel día ni el niño ni la vaca volvieron a cruzar la carretera sin mirar. Ya sabían cuánto peligro había.

PRIMER, DE COMPRES; DESPRÉS A SOPAR...

PRIMER, DE COMPRES; DESPRÉS A SOPAR...

 

De tant en tant als nostres xicotets i xicotetes els agrada anar a l’hamburgueseria, pujar als tubs, als cotxets, als bota-bota… i contar-ho després. En cas de no haver estat mai, sempre tenim el recurs d’imaginar-se un dia de compres amb la família  que acabe anant a sopar al seu lloc favorit, i fer una història com aquesta.

 

Era una vegada una raboseta a la qual li agradava molt anar a l’hamburgueseria perquè a més de menjar li donaven un joguet amb el menú. A més, en acabar de menjar el papà i la mamà la deixaven entrar als jocs infantils que hi havia a la part de darrere de l’establiment: tubs, boles, bota-bota, etc.

 

 Un dia de vesprada, el papà, la mamà i la raboseta se’n van anar de compres a la ciutat.  Encara que molts dies la raboseta es marejava al  viatjar amb cotxe, aquell dia no es va marejar  ni va vomitar perquè tenia la il.lusió que anirien a sopar a la seva hamburgueseria preferida.

 

No va ser fàcil per als pares comprar tot el que necessitaven ja que buscaven uns recanvis  difícils de trobar i, a més a més, els havien donat l’adreça equivocada. Després de caminar molt, la raboseta estava sense forces per a caminar i va haver de pujar al bracet del papà rabosot. Les hores de voltar tendes se li van fer molt llargues a la raboseta. Encara que es van voltar tota la ciutat, els papàs van tenir sort i van poder comprar tot el que necessitaven.

 

En acabar de comprar estaven tots tres cansats i famolencs i... li pareixia impossible després d’estar tant de temps de tendes!... ja estaven davant de l’hamburgueseria. Van entrar. La raboseta va demanar les seves mandonguilles de pollastre  preferides, les seves patates i la seva aigua. El papà es va demanar una hamburguesa i ma mamà una ensalada. S’ho van menjar. En acabar li van donar permís per a jugar. La zona de jocs infantils estava plena . De tant en tant saludava als pares que l’observaven des de la taula.

 

Van estar més d’una hora saltant, jugant, corrent i escalant pels tubs i pegant voltes als volants dels vehicles. S’ho va passar pipa amb tots els menuts i menudes  que hi havia. Els papàs van començar a cridar-los per anar-se’n. La raboseta, només pujar al cotxe es  va   quedar profundament dormida. Havia sigut un dia complet.

 

ELS OSSETS COL.LABOREN

ELS OSSETS COL.LABOREN

Conviure amb altres persones pot ser un estat de perfecta harmonia o un autèntic trauma.  Amb contes com aquest podem donar un pas més perquè la paciència i la col.laboració de tots / totes predomine sobre l’egoisme jo, jo i només jo.

Aquell estiu feia molta calor a l’hora de la sesta. Papà ós, mamà ossa i els xicotets ossets no podien dormir de tanta calor.

El més xicotet dels xiquets ossets pensava: 

M’agradaria anar-me’n a jugar amb els meus companys d’escola però no puc perquè he de fer la sesta”.

La mamà ossa estava rumiant:

“ Si puguera agarrar una revista i llegir un poc sense que ningú em molestara seria meravellós”.

El papà ós estava desitjant veure un partit de futbol:

“Ara, mentre tots estan tranquils, podria veure el partit de futbol que tinc gravat”.

Ningú dormia però tots estaven en silenci per respectar la sesta dels altres. Va sonar el timbre de la porta, era la veïna que se n’havia d’anar a una urgència i venia a deixar els xicotets ossets.

-   Què bé! -  van cridar els xicotets ossets -  anem a la nostra habitació i jugarem.

Els xicotets van anar a la seua habitació. Van jugar fins rendir-se i, després, van fer la sesta. Una vegada es van  assossegar els menuts, la mare va seure al butacó i va llegir la revista i el pare  va posar el vídeo i va veure el partit de futbol.

Així va ser com amb paciència i col.laboració de part de tots els membres d’aquesta família van poder fer el que els abellia.

¡TIBURONES A LA PLAYA!

¡TIBURONES A LA PLAYA!

La playa es una fuente inagotable de  imaginación y fantasía para los niños.  En ella pueden aparecer todo tipo de criaturas marinas... hasta tiburones. Cuando se acerca el verano, disminuyen las ganas de trabajar. Con cuentos como éste no sólo se trabaja la lecto-escritura sino que también se estimula la creatividad. Los niños participan en el cuento o inventan su propia historia sobre la playa...

Cada mañana mamá paseaba al perro, un precioso hasqui siberiano gris y blanco que cuidaba desde pequeño, por la orilla del mar. Aquella mañana, el niño se había despertado temprano y la había acompañado. De pronto vieron algo oscuro que se aproximaba  con las olas de la mar.  El perro ladró guau, guau.

-  ¿Será un tiburón? - preguntó el niño.

-  No, aquí no hay tiburones- dijo la madre.

- ¿Será una ballena?

-  Es muy pequeño para ser una ballena...

-  ¿Será un pulpo? (aquí entran los niños en el cuento e introducen nombres de criaturas marinas).

-  No, es negro.

Al final se escondieron detrás de una roca para ver lo que fuera que se aproximaba. El agua lo sacó hasta la playa. El perro ladró guau, guau.

-  ¿Qué es eso?

(Los niños  intervienen otra vez dando ideas. Se puede dejar como final del cuento la idea más original).

Buscaron un palo largo y lo tocaron. No se movía. Se arrimaron... era un trozo de tela negro que flotaba... ¡Cómo les había engañado!

 

ELS ELEFANTS FAN LA MIGDIADA

ELS ELEFANTS FAN LA MIGDIADA

L’hora de menjar i la de la sesta són moments que ens sentim bé. A partir de contes com aquest sobre aquests temes podem desenvolupar sentiments positius cap el que ens proposem... mentre ens sentim eufòrics en un món de fantasia i imaginació.

Com cada dia aquelles vacances d’estiu el papà elefant, la mamà elefanta i el xicotet bebè  elefantet tractaven de fer la migdiada al seu llit. El xicotet elefantet jugava amb els papàs abans de caure rendit. Aquell dia jugaven a fer-se pessigolles a la panxa  amb un xicotet bes i un gran prrrrrp  seguit d’un  joooo joooo joooo.  El xicotet s’ho passava pipa jugant amb  el papà i la mamà. 

Cansat de jugar, el xicotet elefant va anar al menjador on estava la iaia elefanta. Li va demanar  que l’agarrara al bracet,  que ja tenia son. Es van asseure al sofà amb el coixí i la manteta, van posar La música és la pista (potser qualsevol programa que facen a migdia per la tele que agrade als xiquets)  que seguien tots els dies per la televisió i l’elefantet es va quedar dormidet. La iaia elefanta li va donar uns quants besets amb la trompa, el va gitar i va descansar ella també un poc. De sobte es va sentir un fort  nrocccccc. El iaio  elefant també havia agarrat bé la son.

Així va ser com aquell dia de festa tant calorós la família dels elefants va aconseguir fer la sesta.

¡QUE VIENE EL TIBURÓN!

¡QUE VIENE EL TIBURÓN!

¡Cuidado con las bromas! A cierta edad nuestros pequeños no separan bien la fantasía de la realidad. Pueden cambiar el sentido de  nuestras palabras o relacionarlas con elementos de su fantasía... en fin, montarnos cada lío...  como ocurre en este cuento.

Cada día, al llegar papá de trabajar i poner la llave a la puerta, mamá le decía al niño:

-  ¡Que viene el tiburón!

El niño se escondía debajo de la mesa (se dicen escondites de la casa / clase).

-  No, no... aquí no me pillará...

En eso que entraba el padre y ponía una voz terrorífica:

-  ¿Quién hay aquí?

Cuando lo encontraba:

-  ¡Papá!... No era el tiburón... ¡era papá!

Así todos los días. Unas veces, el niño se escondía detrás de la puerta; otras, dentro del armario; otras, dentro de la bañera; otras en el trastero...

Llegaron las vacaciones. La familia fue a un acuario a pasar el día. Se unieron a un grupo de gente que seguía a un guía que les explicaba sorprendentes detalles sobre  las diferentes especies.  Un tiburón se acercaba al cristal.

-  Mira hijo,  ¡que viene el tiburón! - dijo la mamá sin pensar.

- ¡Papaaaaaaaaa´!  -  gritó el niño dirigiéndose al tiburón.

Toda la gente se quedó mirando. Algunos contuvieron la risa. Otros no. La familia, discretamente salió del grupo y se fue a visitar el acuario por su cuenta.